Rutas Gastronomicas: Aromas y sabores, las nuevas estrellas que abren caminos

Por Grisel Isaac Gisaac@clarin.com

Los productos agrícolas son los protagonistas de algunas de las principales rutas turísticas de la Argentina. Del vino a la yerba mate, los quesos y las aceitunas. 
Los quesos, el vino, la yerba mate, la sal, el cabrito y hasta el maní: todos los productos de nuestra tierra son potenciales generadores de rutas alimentarias y gastronómicas, imán para los viajeros de todo el mundo, que buscan modos diferentes de encarar la visita a un destino. Estas rutas temáticas se convierten en la mejor excusa, entonces, para andar y desandar los caminos de la Argentina. No es fácil contabilizarlas, claro, pero sí es cierto que son cada vez más. Hasta los productos más elaborados ya hacen camino, como la Ruta de la Empanada, en Tucumán, o la Ruta del Flan Mixto, en la Ciudad de Buenos Aires.
Definiciones y creaciones
Empecemos por una definición formal. “Una Ruta Alimentaria argentina es un itinerario que permite reconocer y disfrutar de forma organizada el proceso productivo agropecuario, industrial y la degustación de la cocina regional, expresiones de la identidad cultural argentina”. No es una definición del diccionario de la Real Academia Española, sino del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en 1999 decidió financiar el proyecto “Rutas y Circuitos Alimentarios Argentinos”. Y aunque gramaticalmente el vocablo “alimentarias” no sea correcto, tiene como objetivo diferenciar a estas rutas de las gastronómicas, asociadas más que nada a circuitos o itinerarios de restaurantes y cocinas.
“El programa (de las Rutas Alimentarias) nació con el objetivo de promocionar los alimentos regionales argentinos a través del incremento del consumo local por parte de los turistas y de la población local, pero especialmente como una estrategia destinada a posicionarlos en los mercados internos y externos”, explica Ernesto Barrera, coordinador del Area de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. Y explica cuáles son los componentes mínimos para poder elaborar y presentar una ruta: contar con un itinerario; que los participantes adscriban a determinadas normas de calidad; y que exista una asociación formal de los integrantes de esa ruta, entre los que debe haber productores primarios, industriales y miembros del sector gastronómico.
Ejemplos hay muchos: la Ruta del Queso en Suipacha (provincia de Buenos Aires), la Ruta Gourmet Alta Argentina que destaca los recursos alimentarios del NOA, la ruta de Carne Ovina en Río Negro, los Caminos del Olivo en Mendoza, las rutas de los Chacinados, el cabrito y el olivo, en la provincia de Córdoba. Y están en marcha la Ruta de los Ovinos, en Tierra del Fuego, y la Ruta de los Lácteos, en Santa Fe.
“Entendemos la ruta desde un punto de vista inclusivo. El negocio pasa por la identidad, no por instalar el nombre de una gran empresa”, agrega Barrera.
De vinos y yerba mate
¿Qué tiene que tener un alimento, un producto agropecuario, para ser turístico, para que pueda construirse alrededor de él una ruta atractiva para el turista? “El más representativo es aquel que porta la identidad del territorio. Esa identidad que ofrecen las manzanas y las peras en el Alto Valle, por ejemplo, o las ovejas en la Patagonia, los cultivos andinos en la Quebrada, y la yerba en el Litoral”, dice Barrera.
Por su fama, por su presencia, el vino es el primer producto que uno imagina al pensar en rutas alimentarias que incluyen visitas a viñedos y bodegas, degustaciones y hasta la posibilidad de participar –en temporada– de la vendimia. Las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén o Río Negro son buenos exponentes de este producto turístico.  Entre Corrientes y Misiones, la Ruta de la Yerba Mate –con cerca de 180 emprendimientos– nació hace tres años, recibe más de 200 mil visitas al año y tiene como eje la visita a establecimientos yerbateros. Como se trata de una ruta muy extensa y de amplias distancias, se segmentó en circuitos con la idea de que los turistas puedan hacer algún tramo según en donde estén: Cataratas del Iguazú, Misiones Jesuíticas, Saltos del Moconá o Esteros del Iberá.“Podés conocer la yerba mate en su lugar de origen y consumirla toda la vida en otro lugar del mundo"...  un claro ejemplo de ello es el caso de Madonna quién antes de cada show, toma un brebaje con yerba mate, limón y té verde. Y hasta aparece en el cómic de Batman: cuando le acercan el desayuno a Bruno, el mayordomo le avisa que su mate cocido ya está listo”, dice Alejandro Gruber, presidente de la Asociación Ruta de la Yerba Mate. En materia gastronómica, uno de los pilares de la ruta, sobresale el Menú de Yerba Mate, donde es posible comer por ej. surubí con salsa de yerba mate, alfajores de yerba mate, helados, pizzas y hasta medialunas, todos preparados con la yerba mate. 


Fuente: Clarín - 28 de Noviembre 2.010 -

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