martes, 6 de noviembre de 2018

Comenzamos la reconstrucción histórica de la Yerba Mate y su Ruta!

Arrancamos la reconstrucción de la Historia Yerbatera y su Ruta junto al historiador
 Pablo Camogli y equipo.

Mate en mano con la Ruta de la Yerba Mate comienza a disfrutarlo!

Foto: antiguo mapa de promoción yerbatera exhibido en París década del '30.
El mate esta presente en la mayoría de los hogares argentinos, tanto es así que fue declarado en 2013 como la “Infusión Nacional” por la Cámara de Senadores de la Nación. Historia, mitos y leyendas rodean al cultivo de la yerba, cuyos usos se remontan al periodo prehispánico, cuando era utilizada como infusión por parte de los pueblos guaraníes y quechuas. Se presume que en esta etapa existió un tráfico organizado desde los centros de producción, en la Cuenca del Alto Paraná, hasta la costa del Pacífico. Un halo simbólico envuelve al denominado “oro verde” y al mate en tanto bebida popular. Su consumo es sinónimo de amistad y compañerismo, pero también se asocia a lucha, sufrimiento, resistencia y cooperación.

La única zona productora del país la conforman Misiones y el nordeste de Corrientes. Latemperatura, humedad y composición del suelo de esta región favorecen su cultivo. Sin embargo, la distribución entre ambas provincias es asimétrica, debido a factores geográficos e históricos: el 90% de la producción se sitúa en Misiones y el 10% restante en Corrientes. La construcción de esta región yerbatera, que se ubica en lo márgenes de la Argentina rural, no estuvo exenta de conflictos. La actual provincia de Misiones conformó una zona de disputa que involucró a la Argentina, Paraguay y Brasil. El objetivo de estos países consistió en ejercer algún control sobre este territorio, cuya ubicación la convertía en un punto clave del tráfico comercial de la región. Se registraron tensiones en torno al comercio yerbatero, como así también respecto a los límites fronterizos, siendo el más conocido el laudo Cleveland de 1895 donde Argentina perdió un porcentaje importante de Misiones, que quedó en manos de Brasil.

 La región yerbatera argentina es entonces el resultado de un proceso histórico y su construcción se inició con las Misiones Jesuíticas (1609- 1767). Es en este periodo cuando se adquirieron los conocimientos para cultivar la yerba mate, saberes que se llevaron consigo los Jesuitas con su expulsión. Es decir que hasta la década de 1920 -cuando se logró adquirir nuevamente la capacidad de cultivo- la extracción de la yerba se llevó a cabo de manera extractiva. Ya en el contexto de la Revolución de Mayo (1810), las Misiones quedaron ubicadas entre dos focos contrarrevolucionarios: Montevideo y Asunción. Es en esta etapa cuando Manuel Belgrano elaboró el Reglamento Político y Administrativo y Reforma para los Treinta Pueblos de las Misiones, otorgando a la yerba mate un lugar destacado.

Misiones registró también intervenciones de fuerzas portuguesas como así  también del ejército de la provincia de Corrientes, a la que fue anexada en 1832. Durante la administración de la vecina provincia, se intentó reglamentar el uso de los yerbales, al tiempo que se produjeron los primeros intentos oficiales por establecer la industria de la yerba mate en la región.

Otro acontecimiento fundamental fue la Guerra de la Triple Alianza (1865- 1870). El fin de esta contienda significó la apertura de un espacio económicamente nuevo para la penetración capitalista e implicó cambios en la organización política y económica del conjunto regional. Al mismo tiempo, significó la pérdida del control paraguayo del mercado de la yerba mate y porciones de territorios ricos en yerbales y bosques naturales, que pasaron a manos de Brasil y a la Confederación Argentina.

La delimitación final de esta región lo ejecutó el Estado moderno, particularmente cuando Misiones pasa a la tutela del Ejecutivo en calidad de Territorio Nacional de Misiones (1881- 1953).  A principios del siglo XX se inicia la etapa de plantación y producción extendiéndose hasta la actualidad. Esta modificación dio inicio a la industria yerbatera, que demandó mayores inversiones de capital, incorporación de nuevas tecnologías y renovadas formas de organización del trabajo agrario. En los inicios de esta etapa, las compañías yerbateras constituyeron verdaderos monopolios del transporte, con fuerte influencia y relación en la estructura del poder político. El entramado final de la constitución de esta región la constituyó el decreto firmado en 1926 por el Presidente Marcelo T. Alvear que adjudicó a Misiones la exclusividad de la colonización yerbatera. Así, la Dirección Nacional de Tierras estableció la obligación de residencia para las explotaciones adjudicadas y la plantación entre un 25% y 50% de la superficie con yerba mate. Los productores que plantaran yerba mate en un 75% del territorio adjudicado quedaban eximidos de la obligación de residencia, pero a cambio debían pagar un recargo en el precio de la tierra. Así la yerba mate actuó como cultivo poblador e influyó en la conformación de la explotación agrícola familiar como forma de producción y contribuyó a la expansión de la frontera agrícola.

Imagen: Promoción de la yerba mate en París (década de 1930). Fuente: Boletín de la CRYM, 1937.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.


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