Auge cooperativista yerbatero, transformación, producto que usted debe preferir-promoción años '40

El desarrollo del cooperativismo yerbatero estuvo ligado a la inmigración, la colonización, los tipos y patrones de asentamientos en las colonias, como así también a los vínculos que establecieron los productores entre sí, siempre sujetos a los ciclos del cultivo. El auge del movimiento cooperativo misionero tuvo, luego de varios intentos frustrados (los primeros indicios datan de 1906), su punto de inicio en 1926, año en que se creó la Cooperativa Agrícola Tabacalera y Yerbatera de Rincón de Bonpland, fundada por tres colonos italianos y dieciséis alemanes junto con un maestro (el único que domina el castellano). El despegue y la consolidación de estas experiencias asociativas coincidió con el crecimiento de la superficie en cultivos, fuertemente impulsado por el Estado Nacional.A partir de entonces, el desarrollo del asociativismo estuvo sujeto a  os ciclos yerbateros, a las políticas estatales, como así también a las modificaciones en el modelo de acumulación.

La variedad de grupos étnicos y de sistemas de colonización, sumado a la lejanía de los mercados, a la necesidad de intercambiar experiencias; como así también al entusiasmo por afrontar riesgos comunes incentivaron la creación de estas experiencias asociativas que aún perduran en el paisaje agrario provincial. El factor inmigratorio resulta fundamental en el análisis y composición de las primeras cooperativas de yerba mate.La preponderancia de inmigrantes alemanes fue notable en los inicios de varias entidades. Sin embargo, la relevancia de cada grupo étnico fue variando a lo largo del tiempo, incluso dentro de una misma asociación. Un aspecto a resaltar es que muchas cooperativas estuvieron conformadas por más de un grupo étnico, quienes apostaron al bienestar y armonía comunitaria incluso cuando sus países de orígenes estuvieron en contienda. A modo de ejemplo y como dato de color, cooperativas que nuclearon a alemanes e ingleses continuaron sus actividades aún en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Una de las claves fundamentales para el desarrollo cooperativo fueron las vías de comunicación. En el caso de las terrestres, el mayor número de cooperativistas se encuentra a lo largo de la ruta nacional N.º 12. Otros colonos optaron por fundar sus entidades en torno a los centros urbanos principales: Oberá, Leandro N. Alem, San Javier. En los inicios de la actividad, la vía fluvial representaba un factor preponderante. La misma ha incentivado el desarrollo de aquellas colonias con un número suficiente de agricultores capaces de acopiar tal volumen que abarate significativamente el costo del transporte. Así, cinco de las ocho cooperativas constituidas antes de 1940 aprovecharon esta vía: Agrícola Mixta de Montecarlo (1930), Agrícola Eldorado (1931), Agrícola de Puerto Rico (1932), Productores de Yerba Mate de Santo Pipo (1934) y Cooperativa Agrícola Oro Verde (1937).[1]

Un factor que condicionó el desarrollo cooperativo fue el aspecto “localista” que tuvieron un sus orígenes, cristalizando entidades muy independientes entre sí. Por ejemplo, cada cooperativa agrícola buscó retener los ahorros de sus socios para proyectos agroindustriales, sin que el ahorro contribuya a la formación de un sistema bancario cooperativo en el territorio, capaz de orientar las inversiones de los socios. Esta situación explica los vaivenes del cooperativismo, particularmente en periodos de crisis en el agro regional.

Las entidades cooperativas no permanecieron estáticas ante la dinámica agraria y a las modificaciones de las condiciones macro y micro económicas. En una primera etapa, que coincidió con el auge cooperativo misionero, las asociaciones pretendieron reflejar las características de sus socios y sus actividades, con un tamaño reducido y un bajo volumen de producción. En esta etapa, los valores y principios internacionales que dieron origen al cooperativismo eran el motor de las entidades.Sin embargo, las modificaciones del contexto obligaron a que las cooperativas abran sus puertas al mercado. En este sentido, las que desarrollaban actividad industrial (molienda de yerba mate), organizaron, además, un sector vinculado al consumo para satisfacer las demandas de sus socios. Se registró además la integración de cooperativas con otras asociaciones y en federaciones. La propuesta básica consistía en imponer en el mercado una marca de yerba con signos cooperativistas. 

 Los cambios en la organización interna de las cooperativas, en muchos casos iban en contra de los principios que dieron origen al cooperativismo en el escenario internacional (libre asociación, un socio es igual a un voto, no perseguir el lucro sino el bienestar de sus socios y la comunidad donde interactúan).  A partir de entonces surgen las denominadas “cooperativas empresas” que en no pocos casos provocaron distanciamiento de la masa societal (principalmente de los pequeños productores), quienes se vieron afectados por las decisiones que se empezaron a implementar. Estos factores llevaron al cierre de algunas entidades, al tiempo que promovieron el surgimiento de nuevas experiencias asociativas que buscaban ajustarse a los principios del movimiento cooperativo en pos del bienestar común. Estos hechos explican las diferencias que se perciben entre las distintas cooperativa en Misiones a lo largo de la historia. Empero, no significa que no haya asociaciones que continúan desde sus orígenes con los principios que motivaron su fundación.

Entonces, las cooperativas yerbateras se crearon para hacer frente a la demanda, fortaleciendo la oferta atomizada de los productores, y en una segunda etapa desarrollaron procesos agroindustriales. El poder económico que alcanzaron ciertas entidades define un sector de “funcionarios de cooperativas”, que a la vez son productores de explotaciones medianas, cuya capitalización, indisociable de la posición en la cooperativa, redefine como un peculiar estrato de clase.[2] La presencia de este estrato de funcionarios y productores medianos, más próximo al sector agroindustrial que a los pequeños productores, provocó el alejamiento de una importante capa de asociados en algunas cooperativas e incidió en la formación de nuevas asociaciones. Así, la polarización entre grandes cooperativas y pequeñas es explicada a partir de estos factores históricos.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.

Imagen: Promoción de yerba mate producida por cooperativas

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