Con Coop. La Hoja de San Ignacio comenzamos a recuperar el Origen de la Yerba de Monte y su Historia en Misiones Ruta de la Yerba Mate

El equipo de presidencia de la Asociación Ruta de la Yerba Mate estuvo recorriendo a fondo el Establecimiento Yerbatero de la Cooperativa de Trabajo La Hoja en San Ignacio, Misiones, Argentina.

A través de una invitación cursada por el presidente de la Cooperativa Alfredo Fonseca, nos acercamos para interiorizarnos de los aspectos productivo, industrial, cooperativo, la actualidad del marketing, el carácter cultural, histórico y turístico de la firma yerbatera -saneada- por los trabajadores de la Cooperativa.

Recibimos una excelente atención de parte del presidente, como de todo su equipo y fuimos guiados por el ingeniero Jorge Rodriguez a cargo del Mantenimiento y Molino de la empresa entre tantas cosas, luego se sumaron las jefas de marketing y la contadora de la Cooperativa (Sras. Kailer y Olivera respectivamente)

Comenzamos recordando una nota del periodista Martín Boher realizada a Don Fonseca quiénes recordaban lo siguiente: - Un famoso jingle publicitario sonaba en las radios a fines de los 80 y decía: "Ojalá, ojalá, que sea La Hoja".

La yerbatera La Hoja, fundada en 1903 en la localidad de San Ignacio por un inmigrante suizo y que supo ser líder absoluto hacia mediados del siglo XX, estos días volvió a nacer.

Tras caer en la quiebra en 2008, la empresa es manejada por la Cooperativa de Trabajo La Hoja Lda. conformada por más de 100 empleados que funciona desde 2015, viene en un franco crecimiento reconquistando mercados, paladares y la gloria que supo conseguir.

Activos industriales

La Hoja tiene activos industriales importantes. Una planta de molienda en San Ignacio y sus oficinas centrales, a unas 30 cuadras de donde están las Ruinas Jesuíticas. También tiene una planta productora de yerba mate en saquitos en Rosario y 1.000 hectáreas de plantaciones de yerba y un secadero en la localidad de Puerto Mineral, a 70 kilómetros del pueblo.

Pero entre sus activos más preciados está, sin dudas, la marca La Hoja. "Supo ser un referente a nivel nacional y en otros países porque se exportaba mucho", explicó Fonseca. Además, tienen la propiedad de media docena de marcas como "Don Lucas", "Flor de San Ignacio", "Insignia" y "Palermo". Esta última con una connotación otrora turística, registrada en una época en que los "burros" competían con el fútbol en popularidad en la Argentina.

En imágenes se podrán observar el proceso de molienda y envasado de la yerba mate y té de la Cooperativa. El mate cocido se muele en picado 6 y se envía para su envasado a la Unidad Operativa que posee la Cooperativa en Rosario.

Párrafo aparte el impecable laboratorio de la Cooperativa, celosamente cuidado por los jefes de mantenimiento y de molino, que velan por la máxima calidad de los distintos blends de la Cooperativa que van desde las yerbas tradicionales, despaladas, suaves y especiales, hasta el desarrollo de excelentes blends para terceros.

A lado del parque industrial y molinero de la Cooperativa se encuentra la imponente historia yerbatera del lugar que arranca en 1903 cuando se logra recuperar el secreto de la germinación de la semilla de la yerba mate después de más de 1 siglo de la expulsión de los Jesuitas y arrancan en San Ignacio en esa fecha (nuevamente) los yerbales de cultivo de la mano de Jules Ulysses Martin​ (Cantón de Vaud, 31 de julio de 1862 - Rosario, 25 de mayo de 1934) ―también conocido como Julio Ulises Martin― fue un empresario, industrial, innovador tecnológico y pionero suizo que vivió en Argentina. Fundó la Ciudad de Villa Ángela (provincia del Chaco) y la localidad de Puerto Mineral (provincia de Misiones).

Las fotos de su antigua casona estilo europeo con parte del mobiliario original, antiguos depósitos de yerba y noque se encuentran al final de ésta nota que es un anticipo de una lista enorme de acciones formidables que estamos articulando con la Cooperativa La Hoja.. y Dios mediante el próximo año y pasito a pasito lo verás!!

Empresa yerbatera

Alertado Roca por su ministro de Agricultura de que Julio Martin se preparaba para iniciar la producción a gran escala de yerba en territorio paraguayo, le pidió personalmente en la Casa Rosada que lo hiciera en Argentina, en las colonias de Misiones, argumentando de que se trataba de un producto de consumo popular, destinándose anualmente grandes sumas para su importación.

En 1902, mientras Roca era recibido triunfalmente en Rosario al momento de colocar la piedra basal del nuevo puerto de Rosario (inaugurado formalmente a fines de 1905), la empresa Martin y Cía. producía el primer lote de yerba mate obtenido de sus cultivos en San Ignacio (provincia de Misiones).​De la mano de esta obra de infraestructura, nuevas inversiones arribaron a la ciudad, situación que se potenciaba aún más con la presencia de notables dirigentes santafesinos en lugares claves del gabinete nacional.

En 1903 comenzó la explotación a gran escala de la yerba mate.​Si bien las plantaciones estaban en Misiones, Julio Martin radicó los molinos en Rosario.​

Los yerbateros de la empresa en San Ignacio fueron explotados intensamente ―generando una nueva literatura realista en Argentina, como la de Horacio Quiroga, que exploraba en los sufrimientos de los trabajadores―. Gran parte de sus cosechas se almacenaron en los depósitos construidos en Rosario, desde donde se comercializó.

En la segunda y tercera década del siglo XX, Martin y Cía ya era una marca líder en el mercado nacional, siendo la primera en plantar, producir, industrializar y expandir yerba mate cultivada en el país. ​El dirigente fundador del Partido Demócrata Progresista, Lisandro de la Torre, vecino y amigo de Julio Martin, desde el Congreso de la Nación apoyó el pedido de los yerbateros misioneros solicitando mayor apoyo a esta industria.

En 1924, De la Torre presentó a Martin en el recinto como el «El primer plantador de yerba mate de cultivo», y lo invitó para que explicara ante los legisladores la actividad realizada en aquel territorio nacional. ​Puntualmente se pedía al entonces presidente Marcelo T. de Alvear que diera marcha atrás con su iniciativa de reducir los derechos arancelarios a la yerba mate brasileña.

En 1929 se inauguró el edificio de la Yerbatera Martin, en las afueras de la ciudad.​

Los yerbateros argentinos no pudieron doblegar la tenaz y persistente presión de sus pares brasileños, que lograban sobornar a presidentes y legisladores. En 1930 lograron que el presidente de facto José Félix Uriburu ―quien inauguró la «Década infame»― derogara las medidas proteccionistas obtenidas durante la presidencia radical de Hipólito Yrigoyen. ​Pasaron cinco años para que se aprobara el funcionamiento de la Comisión Reguladora de Producción y Comercio de la Yerba Marte (CRYM), una entidad autárquica para la defensa de esa industria. ​Julio Martin en esta prédica proteccionista contó con el decidido apoyo de Ernesto M. J. Daumas, que en 1915 se había sumado a la empresa, compartiendo la responsabilidad de su dirección por más de cincuenta años.

Info gentileza diario La Nación y amigos de la ARYM.